miércoles, 17 de noviembre de 2010

La capacidad de disfrutar



La pregunta clave es: ¿Que cosas disfrutas de tus días? o especificamente ¿Que has disfrutado el día de hoy?


Nuestro ejercicio de oración del día de ayer consistió, primero que nada, en hacer conciencia de la riqueza que Dios ha querido otorgarnos, y que nos otorga cada día. ¿Se han dado cuenta de la belleza de las mañanas en estos días? ¿ o sales tan rapido de tu casa para irte al trabajo o a dejar a los niños, que no has tenido tiempo de mirar el cielo y verlo imponentemente azul, o de atiborrar tus pulmones del aire frio y vitalizador de la mañana?


Cada día tienen una riqueza particular que esta ahí para nosotros. Para que disfrutemos, no de una, sino de las tantas cosas que componen un día de nuestra vida.


En muchas ocasiones, seguramente, hemos acabado el día diciendo "Tuve un pesimo día. Que bueno que terminó", y sería bueno preguntarnos si realmente Dios es capaz de regalarnos "pesimos días".


Tenemos que aceptar que muchas veces tendemos a la exageración y somos incapaces de controlar una situación compleja, y entonces, una pelea con el jefe que duró alrededor de 15 minutos llega tener la capacidad de hacer miserables las otras 7 horas y media de trabajo que restan, ademas de la hora de comida y el tiempo después del trabajo.


Esto de disfrutar la vida requiere de conciencia y voluntad. La conciencia de madrugadora de saber que Dios me esta regalando un nuevo día en que el que me encontrare con muchas posibilidades, y la voluntad de disfrutar todas y cada una de las cosas buenas que pueden disfrutarse: la alegría de un nuevo día, la capacidad de trabajar, de crear, el encuentro con nuestros amigos, la platica por telefono que nos divierte, la comida y cada uno de sus sabores, el descanso de la tarde, la fería familiar y el descanso merecido de la noche.


Es necesario aprender a disfrutar cada cosa, degustando, literalmente, como un dulce en el paladar. Y si acaso se acerca la noche y corres el riesgo de decir que tuviste un "pesimo día" arriesgate a hacer cualquier cosa que un niño haria, escapate, ve una pelicula, come nieve, mojate lavando el carro, canta a grito en pecho, hablale a algun amigo, juega a las escondidas, comprate un algodon de azucar, etc. y así dormirás con una sonrisa en los labios y con la esperanza de un nuevo día lleno de riquezas para disfrutar.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cristo, luz que ilumina las tinieblas


Nuestro quinto ejercicio de oración giraba en torno a la luz de Cristo, o más bien dicho, a Cristo que con su luz nos ilumina.
Fue así que bajo el signo sensible de un cirio encendido pudimos entrar una vez más en la experiencia de la oracíón mental.
La llama de la vela en medio de un ambiente oscuro y que bailoteaba en ratos nos permitio entrar en nuestro cuarto, y descubrir todo lo que compone nuestra existencia. Nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones, recuerdos, personas, proyectos, etc.
Seguimos utilizando nuestros sentidos para entrar en la oración hasta llegar al punto en que nuestros sentidos ya no son necesarios para dialogar con Cristo.
Los invito a hacer esta oración. Solo es necesaria un vela o cirio y toda tu disposición para vivir un encuentro personal con Cristo.
Enciende el cirio en un lugar de preferencia oscuro y concentrate en esa llama. Posteriormente iniciarás la método de Jesús para orar: Entra en tu cuarto ( es decir, entrá en ti mismo. Descubre todo lo que eres), cierra la puerta (en este momento ya no necesitarás, quizás, ni siquiera de la vela, es el momento en que te encontrarás cara a cara con Cristo) y ora a tu Padre (Este es el momento del diálogo. Cuando puedes compartir con Cristo un o muchos puntos que deseas hablar con él y escuchar su opinión que llegará a tu conciencia y a tu corazón.)
Inténtalo las veces que sea necesario. El silencio nos conduce a este encuentro, así que no necesitamos más. Ánimo, y que tengan un feliz día.